viernes, 1 de agosto de 2014

Perspectivas actuales de la fibromialgia


 
En España hay más de 1.300.000 personas con fibromialgia. _________________________________________________ 


La fibromialgia es un síndrome de etiología desconocida que se caracteriza por dolor musculoesquelético generalizado y, a la presión, dolor en unos puntos específicos.

El diagnóstico de la enfermedad depende de síntomas subjetivos y referidos por el paciente, resultando de muy difícil constatación. Se ha consensuado que un enfermo cumple los criterios de Fibromialgia (FM) cuando refiere dolor generalizado durante al menos tres meses, y a la exploración física una presión moderada desencadena dolor en más de 11 puntos, sobre 18 previamente definidos. Estos puntos de conocen como puntos gatillo o "tender points".

Estos criterios se observan en el 2,4% de la población española, con un claro predominio en mujeres (4,2% frente al 0,2% en hombres) y un pico de prevalencia entre 40 y 49 años. Esto hace que pueda ser considerada una enfermedad de género y que pueda requerir asistencia diferenciada entre ambos sexos.

La fibromialgia está reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde 1992 y tipificada en el manual de Clasificación Internacional de Enfermedades: En la CIE-9, 7ª edición 2010, con el código 729.1 que engloba todas las mialgias y miositis no especificadas y en la CIE-10, versión 2007, donde se clasifica dentro del apartado M79 "Other soft tissue disorders, not elsewhere classified", con el código M79.7 Fibromyalgia, incluyendo a su vez: Fibromyositis, Fibrositis y Myofibrositis. También fue reconocida en 1994 por la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP) con el código X33.X8a.

Esta enfermedad daña la actividad laboral y limita el desarrollo de la actividad cotidiana, generando sufrimiento añadido que ocasiona baja autoestima y depresión. Como carece del reconocimiento adecuado, pues muchas personas creen que esta enfermedad se encuentra solo en la cabeza, a pesar de su incidencia y del impacto sociosanitario que ocasiona, suma la incomprensión y el sentimiento de culpa al drama personal en el que se hallan inmersos los enfermos.

Por el momento la enfermedad no tiene curación. El tratamiento busca aminorar el dolor y tratar los síntomas acompañantes, con objeto de mejorar la calidad de vida.

Si bien no hay ningún fármaco aprobado por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios ni por la Agencia Europea de Medicamentos con indicación específica para la fibromialgia, las prestaciones del SNS se apoyan en analgésicos y psicofármacos fundamentalmente, buscando modular el dolor. Como no actúan específicamente sobre la causa de la enfermedad, finalmente se emplean de forma crónica.

Actualmente el pronóstico es mejor al aparecer evidencias científicas sobre procedimientos no farmacológicos que mejoran la calidad de vida, mostrando beneficios: ejercicio; relajación; meditación; nutrición; psicoterapia; fitoterapia; medicina ortomolecular; consejos higiénicos.


En la fibromialgia, durante la exploración física, una presión moderada desencadena dolor en más de 11 puntos, sobre 18 previamente definidos.  Se conocen como "tender points".
Por ejemplo, en el ámbito de la psicología bioenergética, la Técnica de Liberación Emocional (tapping, EFT), en un estudio clínico randomizado, demuestra gran eficacia en el tratamiento de la fibromialgia, con mejoras estadísticamente significativas para las variables de dolor, ansiedad, depresión, vitalidad, función social, salud mental, problemas de rendimiento en el trabajo u otras actividades físicas, y también en conflictos emocionales y síntomas de estrés. Por otra parte, reduce la dimensión negativa del dolor (catastrofismo), medido como rumiación, magnificación, e impotencia. El nivel de actividad también se incrementa significativamente, a pesar de que no observa diferencias en la localización del dolor.

Algunas observaciones indican que la gran mayoría de los síntomas de la fibromialgia podrían ser la manifestación clínica de una hipovitaminosis debida a una leve deficiencia de tiamina. Se ha estudiado una muestra de mujeres afectadas por fibromialgia llevando a cabo su historia clínica, un examen físico, la evaluación del dolor crónico generalizado usando la escala numérica visual y una evaluación de la fatiga utilizando la escala de gravedad de fatiga. También se determinaron los niveles de tiamina y pirofosfato de tiamina en la sangre. Después de un tratamiento con altas dosis de tiamina las enfermas experimentaron una mejora apreciable de los síntomas.

La dieta es fundamental en el tratamiento de la fibromialgia, en particular atendiendo a las intolerancias alimentarias. Así, en un estudio realizado sobre 486 enfermos con sospecha de sensibilidad al gluten sin enfermedad celiaca se observó que la relación hombre/mujer fue de 5,4 a 1, con una edad media de 38 años (rango 3-81). Las características del cuadro clínico consistían en un trastorno gastrointestinal combinado (dolor abdominal, distensión abdominal, diarrea y/o estreñimiento, náuseas, dolor epigástrico, reflujo gastroesofágico, estomatitis aftosa) y manifestaciones sistémicas (cansancio, dolor de cabeza, dolor en las articulaciones/muscular similar a la fibromialgia, entumecimiento de piernas o brazos, mente confusa, dermatitis o erupciones en piel, depresión, ansiedad y anemia). Los trastornos asociados más frecuentes fueron el síndrome del intestino irritable (47%), intolerancia a los alimentos (35%) y alergias (22%). Se detectó una enfermedad autoinmune en el 14% de los casos.

Este estudio demuestra lo importante que es considerar las diversas intolerancias alimentarias que puedan darse con el fin de disminuir la incidencia e intensidad de los síntomas y mejorar la calidad de vida de las personas afectadas.

El tratamiento deben ejecutarlo médicos con una amplia formación, multidisciplinar, caso del médico naturista, que dotados de una formación sólida y amplia tanto en farmacopea como en recursos terapéuticos para abordar un espectro de síntomas tan amplio como presenta la fibromialgia.
 
Por su parte el enfermo debe de implicarse en el tratamiento para lograr su recuperación, estableciendo una alianza terapéutica con el médico.


Fuente: http://www.mediconaturista.org/
Ver más: Fibromialgia y medicina naturista.




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