lunes, 22 de junio de 2015

microbiota materna y neurodesarrolo infantil

La modificación de los gérmenes comensales de la vagina materna

se asocian con alteraciones del cerebro en desarrollo de su bebé.


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¿Quieres hijos sanos? Pues no te estreses.
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El neonato durante el parto se expone a los gérmenes (microbiota) de la vagina materna.

Es así como se adquiere la selección de gérmenes que inicialmente van a colonizar el intestino normalmente.

Estos gérmenes son los que van a facilitar la maduración de la inmunidad y a gestionar el equilibrio del metabolismo.

Además, las primeras interacciones entre el bebe y la microbiota se producen durante una periodo crítico del desarrollo neurológico.

Todo esto sugiere que el inicio de la vida extrauterina es un periodo muy importante en la intercomunicación entre el intestino y el cerebro en desarrollo.

Por ello, las perturbaciones en el ambiente prenatal, como el estrés materno o las alteraciones en el ecosistema vaginal, podrían desencadenar consecuencias nefastas en la descendencia, aumentando el riesgo de enfermedades del neurodesarrollo.






Por lo tanto, para examinar la hipótesis de que los cambios en los gérmenes de la vagina materna se asocian con efectos sobre los gérmenes del intestino en los hijos y también sobre el cerebro se han utilizado tecnologías de genómica, proteómica y metabolómica para examinar los resultados sobre ratones de un modelo de estrés prenatal temprano.

Un modelo estadístico multivariable identificó amplios cambios proteómicos (estudio a gran escala de las proteínas) en el medio ambiente vaginal capaz de influir en la composición de la microbiota de los descendientes y los procesos metabólicos esenciales para el desarrollo neurológico normal.

La pérdida de Lactobacillus en la vagina materna condicionó la disminución de la transmisión de esta bacteria a los hijos.

Además, la composición de la microbiota alterada en el intestino de los recién nacidos se correspondió con cambios en el perfil de los metabolitos implicados en el equilibrio energético, y con interrupciones en el perfil de los aminoácidos del cerebro en desarrollo.

Tomados en conjunto, estos resultados identifican la microbiota vaginal como un nuevo factor por el cual el estrés materno puede contribuir a reprogramar el cerebro en desarrollo de su bebe, pudiendo predisponerlo a trastornos del neurodesarrollo.

La prevención reside en practicar sofrología para estar relajada, prestar más atención a la higiene intima, evitar antibióticos u otras sustancias germicidas como el cloro, alimentarse de forma sana y equilibrada, y descansar adecuada y suficientemente.



Fuente: Endocrinology
Vínculo:
http://press.endocrine.org/doi/pdf/10.1210/en.2015-1177

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